Ya me dijeron muero por verte
pero no va a pasar
porque más que tu boca tu voz
y más que tu piel tu son.
Más que tu noche tu sueño
y más que tu amor tu anhelo.

Y ya dije muero
y ya por verte
ya dije pero
y ya pasar
y ya tu boca
ya tu voz…

Es tan grande el mundo, tan mundo
no vale la pena quietar.

Me late tan fuerte el corazón…
Tengo latidos tan fuertes que no dicen
mi vida sino mi muerte.

Tengo deseos tan míos

que son tuyos.

Llueve con una fuerza     negra
con una bronca…

Llueve con ganas
con ganas de matar…

Se escuchan sirenas en la noche
su canción es siempre para comerse a los hombres…

La tele salpica sangre…
Yo creí que era tuco y acerqué el plato.
Después miré mejor…
¿Si tampoco fuera como dicen?

Zeuz, Jupiter, Dios,
el poder castiga
y cada uno lo llama como quiere.

-Anoche soñe que te mataste
-Anoche me maté.

Marcaste mi piel como la lluvia los lagos
como el viento las piedras
como el fuego la carne…

sutileza de bala perdida
certeza de filo a ser estrenado

Conjuro palabras para desencantar pequeñas muertes.
desencontrar mi corazón.
no por cansancio del amor migaja,
no por ser piedra mi cuerpo.
no por el monumento a mi estupidez
ni a mi arrepentimiento.

porque cada vez que te vea va a haber una cuerda que vibre un tango dentro mío.
porque todavía quiero morirme con tu anillo en el dedo.
porque veo hombres estrellarse en tu mirada.

Porque un día voy a verte besando
pero yo tengo veneno en la boca.

-Anoche soñe que te mataste.
-Anoche me maté.

Dónde voy a poner todo este otoño
que viene corriendo hacia mi?
que viene llorando por los árboles
que sienten frío en la médula
que tienen en la parte
que los hace humanos?

Qué espacio le voy a encontrar
a todo el cielo y el río en esta ciudad imposible
si ya no caben mas hojas en las calles,
si ya están colmadas las casas
de tanto pálido desenfreno?

Nunca una sonrisa será encerrada en la jaula de las vanidades.
Nunca un recuerdo será preso del amor
ni vida o vena o vicio.
Nunca un sueño será anclado en el suelo.
Nunca un dios nos dará un minuto de silencio.
Nunca nadie sabrá dónde habita el viento.
Nunca nadie sabrá dónde guardar su dolor

A tiempo.

Tengo las pelotas llenas
tengo la mirada vacía,
caída la palabra
descreído el cuerpo
muerto el momento.

Tengo muerto el momento
tengo
tengo la duda podrida
tengo la vida perdida.

Como lacayo de la calle
como gatillo fácil
voy sinuoso o vergonzonso.

Vengo viendo
donde dejar estos versos
donde tirarme la rima.

¿Puedo ser un secreto?

Puedo ser un silencio
un oscuro momento
un tiempo muerto
un desesperado
destino desafortunado

Pero me grito a los cuatro vientos
soy también un libro abierto
tengo el cuerpo indeleble
escrito con el monstruo
muerto que llevo dentro

Sereno de media noche
trapito esquinero
perro negro veredero.

Peor guardado secreto
cobijado por cartoneros.
Y nadie reposa en mí su mirada por miedo.

¿Te das cuenta como todo pierde importancia?

las ideas se marchitan
como larva de abeja

Las palabras pierden sentido

Las acciones se manejan
como barcas a la deriva

Las palabras dejan de sentir

Las tareas se truncan
y se empujan unas a otras

Cada pajaro vuela chocando el viento
Cada pluma que cae existe y no importa.

Le dije que no crea en los poetas
ni mucho menos en las palabras.
Que nunca nada se termina.
Que tan pronto se muere
como se revive.

 

El problema es que tienen armas
que destrozan el cuerpo.

Nosotros somos obreros del futuro
poetas de subsuelo
profesores de la desdicha
indios de mierda
negros cabeza
putos hermosos caídos de la equidad,
y tenemos incorporada la metáfora de la herramienta
lista a levantar caminos cruzados.

El problema es que tienen armas que destrozan el cuerpo.

Toda la poesía cabe en 30 segundos.

Una cena de amor y pasión
una revelación.
nuestro tacho de basura
nos habita después de ciertas palabras.

vemos volver el olor
soy el perfume y el hedor
esclavo y señor
la mujer y el hombre
que muere y mata de amor.

Puñal y dolor
me asesino asesinador
el mismo impulso toma ambos roles.
El negro mi hijo el dotor
el proceso y el juez son el mismo rebaño
un mismo disparo.

soy la presa y el cazador
el desorden en la insistencia
de lo que había pero no encuentro
la tensión superficial en el iris, es más,
El ojo y la lágrima.

Tenemos todo por perder y luego nada.
El semillero vacío luego de haber construido una casa de vegetales.
Las ganas de morir después de morir
Solo en ocasiones son redundancia…