Flyers by Julia Centeno

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Flyers

Pasos y Huellas

Es tarde o temprano
para caminar sobre la orilla
para hablar en la cornisa
sobre las horas
sobre los días
sobre las cosas perdidas
?
Es tarde o temprano
para las huellas en la arena
para las estelas de pisadas paseando
sus formas por la playa amaneciendo
?
Es tarde o temprano
para una canción ahogada
para que el sol caiga sobre el tablero
que suban las olas sobre tus pasos
que callen los grillos que alcanzan a mirarte
?
Es tarde para llorar las gotas del océano
es tarde las gotas ya son del viento
?
Es temprano para besar el recuerdo en la arena otra
otra tarde que mueve la pieza y me come
la cabeza en la idea de las con
secuencias
stantes
tenidas
fidencias.
Es tarde o temprano
para dormir sobre la marea con palabras.

Amanece

Sin haber dormido

la ciudad continúa en su ritmo de prolijas incoherencias para algunos pocos.

Los perros comen restos de burguesía del suelo

los indigentes se cagan de frío en los recovecos de los negocios

los empleados menesterosos acomodan sus diligencias mientras ríen o lloran por los borrachos

los hombres y las mujeres caminan despuntando los últimos hilos de sus deseos e ilusiones

los milicos afilan la goma con que juntan a los resacados

el sol saliendo desde el océano no es nada significativo

ni significa nada más.

Fin de camino

Liberado a la incertidumbre
siento la angustia propia
de quien alza la mirada
frente al final del camino
y desentraña del laberinto de la llanura
una epifanía que resuelve y complica una existencia
un deus ex machina que desencadena el apocalipsis
un armageddon que confecciona un mercado omninacional.

Camino de la contradicción
el río no muere en la orilla sino en el océano
el cielo no tiene nada para ofrecernos
el infierno está harto de hipócritas
el pez olvida en segundos su condición
el poeta muere, mayormente, por la boca.

Zoom

Es hermosa la chica.
Tiene ese pelo ensortijado, gris como un montón de palomas.
Me encanta su ropa también gris como una mortaja, su estilo fresco para vestirse.
Una pollera suelta y larga, y una musculosa sencilla.

Su cuerpo hermoso gozando esta tarde de primavera en el planetario.
Las piernas abiertas, sentada arriba de otro muchacho normal cuyo cuerpo también, no me queda la menor duda, está gozando la tarde de primavera.

Están los dos a pleno.

Se les nota la excitación a la distancia.
Ella mueve su cintura sobre la suya
Él tiene una mano bajo su corpiño y otra sobre su bombacha
y apretan apretan
apretan apretan apretan,
como si creyeran que no los están mirando o no les importase.

A una distancia desde donde todavía no los escucho, entre las raices gigantes de un ombú los miro erotizado.

Por supuesto que me calienta, la chica es hermosa. A caballo de su compañero, miro su boca besar y siento deseo, deseo de un beso como ese. La lengua más que humeda sobre el cuello, la lengua más que humeda sobre el cuello.

La pareja es como un imán para mi mirada.
¿Seré el único que los observa?

La atmósfera parece arremolinarse, cerrarse sobre sí misma como en espiral. La pareja chapando parece ser lo único que se mueve en este paraje tan atardecido y aparentemente solitario.

Todo sucedió de repente:
otro tipo normal se acerca tranquilo a la pareja, que se asombra, se avergûenza y se intimida. cuando el tipo saca un arma definitivamente se asustan. Ella se para y él se arrastra de espaldas un par de pasos. El tipo amenaza con disparar. Ellos se quedan quietos.
El tipo les habla, los hace cagarse en las patas.
Dice que cuando cae el sol en el planetario los testigos desaparecen, pero yo no puedo escuchar eso, quizás solo lo imagino.

El tipo la agarra por detrás. Le toma una teta con su mano libre mientras con la otra les apunta a ambos por momentos.
Están aterrorizados. El tipo sabe perfectamente lo que hace.
Comienza a bajar su mano hacia la pansa
atravesando el pubis
entra bajo la pollera
y viola el misterio bajo la bombacha roja de la chica hermosa.

Escucho rumores bajo los árboles.
Desde esta distancia espeza no se que puedo hacer.
¿Alguien más estará viendo lo mismo que yo?

Replegada

Replegada, Catherín parece buscar en su silencio. Toda su quietud muestra su otra cara, aquella que quisiera desterrar para siempre de sí misma.

Su cara, la otra, la que Catherín esconde o la que se esconde a sí misma yace ahora sobre la cama algo deshecha. Sus patitas cruzadas son una obra de arte, piensa Paula, que la mira dormir desde la barra desayunadora. Piensa que está demasiado en silencio para lo que acostumbra, y piensa que ya no soporta más ese sopor suyo. Quiere saltarle encima, pero en su lugar un recuerdo se le adelanta y salta sobre Paula.

Un mal recuerdo. Un buen recuerdo, quién sabe. En fin, un recuerdo. Y eso siempre significa nostalgia, y las más de las veces melancolía.

De modo que reconociendo la imposibilidad física de luchar en su contra Paula avanza. Se mete en la boca del lobo, entra en la cueva del dragón, busca el ojo del ojo de la tormenta…

Escondidas llegaron los primeros besos

tu mano buscaba en mi laberinto

llegar al centro.

Escondidas nuestras almas

en la cueva de la pasión

S O L O

de nosotras mismas.

 

El viento era furia en todas direcciones. Memorias como ménades se empecinaban en voltear todo cimiento. Solo el maullido triste o compasivo o desperezante de Catherín consigue traer una suerte de calma hasta la habitación. Eso, sumado a un hostil danzar de uñas sobre la almohada, logran que la celosamente deseada mirada de amor y de odio se pose nuevamente sobre ella. Solo sobre ella.

gato2

Nada concreto. Solo el sol y el sonido del momento.

El viento arremolinándose desde el océano hacia el mar y luego al río. Las baldosas tibias conquistando el terreno, el musgo verde conquistando las baldosas. La altura, el espacio vacío llenándose con lo innominable. El cielo prefigurando tu nombre, aún antes de saber que todo siempre se reduce a los nombres. Tu nombre bamboleandose con el viento, nada concreto.

Nada concreto, solo el miércoles y la terraza.

Sos la noche viva